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Jueves, 30 Mayo 2019 21:10

Los Baistrocchi: estirpe de hacedores en la Ciudad de San Juan

Silvio, el abuelo de Emilio, fue intendente de Capital y el responsable de la obra de cloacas y pavimento. Su nieto va por más.

En 1937, el entonces gobernador de San Juan, Juan Maurín, nombraba intendente de la Capital a Silvio Baistrocchi, quien pasó a la historia por haber logrado concretar la obra de cloaca y pavimento en 504 cuadras, obra que perdura hasta hoy. Pero también modernizó el matadero, creo el departamento de Bromatología, creó el “pan municipal”, entre otras cosas.

Hoy, 82 años después, su nieto Emilio Baistrocchi quiere asumir el mismo compromiso y es precandidato a intendente en la Ciudad por el frente Todos.

“Para mí sería más que un honor poder seguir los pasos de mi abuelo, un trabajador incansable. Ser intendente de la Ciudad, como lo fue él, sería honrar su memoria, pero también sería un desafío descomunal y estoy acostumbrado a los grandes desafíos”, dijo Emilio.

El escritor Fernando Mó, publicó en 1988 el tomo III de “Cosas de San Juan” donde reseña: “La construcción de la red cloacal de profundidad demoró la realización del pavimento que por razones obvias debía realizarse posteriormente. La legislatura provincial recibió los proyectos estudiados por el Poder Ejecutivo para iniciar la red cloacal, obra máxima y trascendente que ya ha cumplido 50 años de vida (82 años hoy)”.

Silvio Baistrocchi tenía 95 años cuando con total lucidez le contaba al periodista Juan Carlos Bataller cómo era la Ciudad de San Juan antes del pavimento y cómo logró la histórica obra por la que fue definido como “uno de los más eficientes funcionarios que tuvo la provincia”.

“Hasta 1937 unas pocas calles tenían empedrado y otras pocas tenían adoquines, como Laprida, Rivadavia y Mitre, hasta la avenida Rioja y los alrededores de la plaza 25 de Mayo. Eran adoquines de madera se habían colocado para hermosear la ciudad con motivo del centenario de la Patria. Pero el adoquinado de madera no dio buenos resultados porque cuando llovía la madera se hinchaba y el adoquín se salía, luego el agua se encargaba de arrastrarlo hasta la avenida Rawson así que había que estar permanentemente arreglándolo, y mucha gente se los llevaba para usarlo como leña”, contaba Silvio.

El general Agustín Pedro Justo vino a San Juan cuando era presidente y Maurín lo interesó para que la Nación financiara el pavimento de la Ciudad. Pero entonces se dieron cuenta que no podían pavimentar sin hacer primero las cloacas.

“Hasta 1937 sólo existían los pozos negros y la municipalidad brindaba el servicio de carros atmosféricos que cada tanto debían desagotar los pozos. No podíamos hacer el pavimento si antes no hacíamos cloacas, pero entonces vimos que también había que nivelar. En aquellos tiempos los terrenos tenían el servicio de agua de riego y las acequias corrían a mitad de cuadra. Empezamos a nivelar y había casas que quedaban a un metro de la calle, recuerdo que una de ellas fue en la Casa de Sarmiento”, recordaba Silvio en la misma entrevista.

En 1938 licitaron la obra de pavimento y se presentaron 7 empresas. La mayoría de ellas quería asfaltar pero Baistrocchi quería construir calle en hormigón armado, “y el tiempo me ha dado la razón. Recuerdo que le plantee el problema a Maurín y él me dijo: ‘Vea doctor, utilice lo que usted considere mejor’, y así se hizo”.

Un dato de color se refiere al control de la obra que estuvo a cargo de los vecinos. Por medio de una resolución designaron como inspectores honorarios a dos vecinos más destacados de cada cuadra quienes controlaban y hacían llegar las sugerencias o informaban sobre cualquier anormalidad.

Pero su creatividad no terminaba en obras, también se ocupó del bienestar de la gente. “Un día vino a verme el director de la cárcel que era muy amigo, y me propuso que si la municipalidad colaboraba con harina y leña podríamos elaborar pan a muy buen precio. Pero ese no era el único objetivo, la idea era brindar un oficio a quienes estaban en la cárcel, reinsertarlos a la cultura del trabajo, hacerlos sentir útiles a la sociedad. Lo pusimos en marcha y tuvimos un excelente pan a un precio muy bajo que se vendía en las ferias francas que instalamos en distintos puntos de la ciudad. Al pan agregamos luego la carne”, contó en la nota publicada el 20 de octubre de 1995 en El Nuevo Diario.

Silvio era médico, hijo de José Baistrocchi y de Blendina Bianchi, ambos había llegado de Italia a finales del siglo XIX.

Emilio, actual ministro de Gobierno de Sergio Uñac y candidato a intendente, se ha destacado en una de las áreas más sensibles de la gestión y ha cosechado sus propios logros en tres años: Flagrancia, la ley de procedimiento penal más eficiente del país por la cual una persona que delinque puede ser juzgada y sentenciada en el mismo día del hecho.

Su gestión implementó el CISEM, un sistema de monitoreo de alta tecnología, que cuenta con más de 350 cámaras y que permite a la policía hacer mejor su trabajo y contribuir a la seguridad de los sanjuaninos.

Nuevo edificio y tecnología para el Registro Civil, nuevo Comando Radioeléctrico, remodelación de la terminal de ómnibus, entre muchas otras obras y mejoras se lograron en su gestión.

“Soy un hombre de acción y siempre me van a encontrar trabajando y conformando el mejor equipo para que la Ciudad esté cada día mejor”, dijo Emilio.